La aventura entre los senderos de bosque siempre nos proveerá de diversas historias de montaña y anécdotas, por ello que aquí contamos una historia de montaña que pudo haber sucedido entre alguna de tantas veredas de los cerros que hay en algún rincón de México

Historias de Montaña: Don Gil
En una mañana seminublada y algo fría, un grupo de caminantes se aproximaba a la montaña, cuando justo al pasar por la caseta de registro del parque pudieron escuchar una voz al fondo, los caminantes que apresuraban el paso apenas pudieron escuchar decir al guardaparque en turno que tuvieran cuidado con Don Gil ![]()
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Consternados mientras avanzaban hacia la montaña se preguntaban quien era Don Gil, algunos supusieron que era un ejidatario molesto con los senderistas por pasar por los alrededores de sus sembradíos, otros más comentaron que era el nombre de algún asaltante de la región, un chico comentó que días atrás se enteró que un loco asesino serial con ese nombre se había escapado de la cárcel y se había ocultado en esas montañas, y otro caminante más hasta contó la historia de un famoso capo que según respondía a ese mismo nombre y que tenía plantíos de “hierba santa” en esa montaña, que según hasta le habían hecho una serie en netflix.
Ante eso, muchos opinaron que era mejor abandonar aquella aventura y mejor ir a una ruta turística que subía a unas cascadas por ahí cerca, pero no faltó quien dijera ¡somos montañistas o payasos!

Rápidamente el grupo de amigos se organizó y propuso un plan, dos irían en avanzada y ante cualquier amenaza harían pitar tres veces seguidas su silbato para alertar a los demás para que se escondieran o se regresaran, se dispuso también que los dos más fuertes del grupo irían en la retaguardia para igual forma con tres pitazos alertar al grupo, en medio irían los montañistas con menos experiencia con los radios prendidos para estar atentos a las indicaciones de los guías ante cualquier situación.
Temerosos y muy atentos iban en cada avance que poco era el disfrute de la montaña, se sentía la tensión y el temor que de repente entre la maleza pudiera aparecer Don Gil encabronado con un machete, una sierra o hasta con un cuerno de chivo.
En esa tensión y suspenso estaban los caminantes que no se percataron cuando un grupo de ciclistas bajó velozmente de una de las rampas naturales de la montaña como alma que lleva el diablo que casi arrollaban a los caminantes.

Rápidamente hubo una discusión entre ciclistas y montañistas, pues los ciclistas de montaña decían que esa era ruta de ciclismo de montaña y no de senderismo, mientras los montañistas excusaban que la montaña es de quien la camina, exclamando además que por culpa de los ciclistas, motos de montaña y jeeperos la montaña cada vez estaba más erosionada.
Estaban entre dimes y diretes, cuando entre los montañistas se escucha una voz ¡Por eso está molesto Don Gil! ¡Por ciclistas como ustedes que no respetan nada! ¡ojalá se les aparezca para que tengan más cuidado!
Después de la acalorada discusión, entre murmullos cada grupo siguió su camino. El resto de la caminata entre el estrés y el miedo a Don Gil, transcurrió sin más novedad, logrando todos encumbrar la montaña y regresando sin mayores imprevistos, .
Por la noche, los caminantes al regresar de la montaña, se dirigieron muy molestos con el guardaparque que se encontraba tranquilamente abrigado tomando su café y su pan de nata en la caseta de registro.

Rápidamente algunos del grupo para desquitar su frustración se le abalanzaron acusándolo de irresponsable por andar inventando falsas historias de capos, asaltantes o asesinos seriales, pues eso solo había estresado al grupo lo que había impedido que disfrutaran su aventura de montaña, recriminándole que por cosas como esas la gente ya no va a la montaña.
Exclamaban que mejor les hubiera alertado que por esa ruta de montaña bajaban los ciclistas de montaña como almas que lleva el diablo, que por su negligencia por poco arrollaban a todo el grupo.
Don Atilano, como es llamado aquel guardaparques, tranquilamente disfrutaba el sorbo de su café caliente mientras sin parpadear prestaba atención al reclamo de los enojados montañistas, con esa calma que solo la montaña provee a quienes viven en ella, esperó a que el último se desahogara y desquitara su frustración, mientras daba un sorbo a su café calmadamente les dijo:
Eso justamente les dije en la mañana jóvenes, pero se fueron tan rápido que ni me escucharon, les dije que tuvieran cuidado con el Down Hill pues por esa ruta los ciclistas practican ese deporte extremo de montaña y bajan como alma en pena que lleva el diablo.
😂🤣😅🚵♀️🚵♂️ 🏔
Autor: @Phylevn
p.d. Que no se pierda esa bonita costumbre de fomentar la lectura ¡jaja!
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