¿Cuando fue la última vez que te atreviste a explorar?

¿Cuando fue la última vez que caminaste por días en la montaña alejado de todo indicio humano?

Sin importarte la hora, o por el tiempo que faltara para que obscureciera. Olvidando por completo los mensajes de whatsapp o las notificaciones de facebook. Acampando a mitad de la nada donde la noche así lo dispuso solo rodeado de niebla, árboles y un mundo desconocido. Dándole un valor incalculable a las gotas de agua que escurren por un arroyo después de caminar varias horas con sed.

¿Cuando fue la última vez que sentiste un amanecer con emoción por una nueva oportunidad de ver, caminar, respirar? de ¡Vivir!

¿Cuando será tú próxima vez de vivir la aventura?

Curso práctico de orientación en montaña/Principiantes ¡Explora!

Muy pronto una travesía épica que no te puedes perder

¡Atrévete a explorar!

 

Senderismo & travesía de montaña: Raíces del Nevado de Toluca a Valle de Bravo

Así fue nuestra caminata de 60Km de montaña comenzando desde el pueblo Raíces del Nevado de Toluca al pueblo mágico Valle de Bravo pasando por el Santuario De La Mariposa Monarca Piedra Herrada donde fue nuestro campamento la primera noche.

Una caminata a través de diversos senderos, bosques de Oyamel, túneles de un antiguo tren, arroyos y riachuelos, cascadas, sembradíos, pantanos y diversos pueblos que fuimos atravesando a lo largo de nuestra travesía de montaña teniendo como fondo el hermoso nevado de Toluca.
 
Agradecemos todo el apoyo a los ejidatarios de Santuario Mariposa Monarca Piedra Herrada por permitirnos acampar en el lugar, dejándonos acceder fuera de su horario de servicio, y brindarnos el apoyo para la realización de nuestra travesía.
 
Felicidades a todos los caminantes que completaron esa fantástica aventura de montaña, por dar todo hasta el último paso para ganarse esa playera conmemorativa del evento.
 
El video  de esta aventura, pueden verlo en youtube en la siguiente url:
https://www.youtube.com/watch?v=cvtDz544QQA
 
Les compartimos la Ruta GPS de esta ruta paisajista que armamos, por si algún grupo la desea recorrer o alguna empresa de turismo se la quiere piratear para llevar a sus clientes 😉 jaja
 

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Travesía de 100Km por la biosfera de la Sierra Gorda(2/3)

A la mañana del segundo día de la aventura, al parecer el espíritu aventurero seguía adormilado y sin ganas de madrugar para levantarse e ir a ver el amanecer en el mirador de Cuatro Palos. A las 07:00 a.m. aún se escuchaban algunos ronquidos entre las casas de campaña, no los culpaba, el duro ascenso del día anterior nos había desgastado tanto que un par de horas más se necesitaron para recuperarnos antes de continuar con nuestra larga travesía.
Cerca de las 09:30 a.m. ya estábamos todos con el calzado puesto aunque con los músculos mallugados, a más de uno lo vi con ganas de decir ¡hasta aquí terminamos y ahora a turistear!, pero apenas llevábamos la tercera parte de la ruta, casi 70km de caminata nos faltaban aún, y las montañas en el horizonte animaban a continuar esta aventura para descubrir que había más allá detrás de esas montañas que parecían gigantes inertes que ante su silencio en el horizonte parecían seres en plena meditación, a la distancia animaban a seguir la aventura para trascurrir nuestros instantes de vida entre sus palpitantes raíces de montaña.
Para estirar las piernas y desentumir los músculos, caminamos hacia el obligado mirador de “cuatro palos” donde la belleza de la Sierra Gorda se alcanza a ver de extremo a extremo, pudiendo ver en el poniente el agreste semidesierto que habíamos atravesado el día anterior, mientras al oriente se alcanzaba a ver las infinitas verdes montañas con gran variedad de ecosistemas a lo largo de su extenso territorio, las montañas se veían una tras otras amontonadas en el horizonte ¡Aún había mucho por explorar!
Después de levantar el campamento, nos dispusimos a desayunar, el hambre es una de esas sensaciones únicas que son un placer cuando se puede elegir como saciarla, fue parada obligada hacerlo en el comedor comunitario hecho de tejas, polines, paredes de adobe con puertas y ventanas de madera, donde el rico sazón se esparcía con el humo que salía de la cocina del comedor, la gente encargada del lugar no nos defraudó, unos huevos a la mexicana, con café, pan, tortillas hechas a mano y una salsa roja fue un suculento almuerzo con un sabor campirano único, solo recordarlo se antoja estar ahí para volverlo a disfrutar. Ahí el señor Juan, un albañil que labora en Querétaro entre semana, pero que los fines regresa a su pueblo para estar con su familia, esa mañana estaba en el comedor comunitario, pues ese fin de semana a su esposa le había tocado estar encargada del comedor; él nos comentaba de una ruta para llegar a Puente de Dios, había que llegar por la carretera de la cañada hasta el Tejamanil, de ahí encontrar el sendero que nos llevara al pueblo de “La Barranca”, para luego continuar hasta bajar al río Escanela y bordear el río hasta llegar a “Puente de Dios”. Sus indicaciones parecían fáciles de seguir como receta médica de doctor de farmacia, aunque al no conocer esa ruta de la montaña, sería todo un reto conectar los diversos senderos y no terminar perdiéndonos en la montaña. Después de acabarnos la última tortilla y el último bocado delicioso que nos sirvieron, nos despedíamos de Don Juan y su esposa, habíamos alargado el desayuno por la plática amena con Don Juan, quien nos narraba las aventuras de su infancia caminando por las diversas montañas de su pueblo.
Poco más de las 11 a.m. ya estábamos los nueve aventureros de la montaña con mochila al hombro reunidos con un pie ya sobre el camino. Todos mostraban una sonrisa, una vibra y una energía que parecía ser nuestro primer día de aventura, lucían frescos como gotas de agua en las hojas verdes de una fría mañana en la montaña.
La idea original de la ruta era bajar a la “barranca del plátano”, para luego explorar alguna ruta que nos llevara hasta Pinal de Amoles, para de ahí bajar entre brechas y senderos por Tonatico para llegar al Chuveje y de ahí hasta Jalpan de Serra. Pero al ver el mapa, había que hacer un largo descenso, para luego subir por una ruta vertical y de ahí volver a bajar hasta el Chuveje donde se tenía planeado acampar ese segundo día. La ruta de montaña a seguir no era tan alentadora, contemplando el desgaste físico que habíamos tenido la jornada previa, por lo que revisando el mapa les propuse cambiar la ruta, para hacerla menos fulminante, sería explorar la ruta que Don Juan nos había platicado, una ruta que improvisaríamos pues nadie de nosotros la conocíamos, en la cuál habría que explorar senderos y veredas a través de diversas cañadas, aristas y vertientes, esta ruta alternativa tenía menos ascensos verticales, según mis cálculos viendo las curvas de nivel en el mapa la mayor parte del recorrido sería bajada.
Después de someter a votación la ruta a seguir, todos elegimos ir por la ruta de “la cañada”, la cuál iría por terracería, para luego seguir por sendero para atravesar la carretera federal que va a Pinal de Amoles y continuar entre senderos pasando por atrás de la sierra de Pinal, a través de diversas aristas, rancherías y ríos con el objetivo de llegar ese día hasta Puente de Dios.
Cerca de una hora nos tomó avanzar desde Cuatro Palos hasta la carretera federal a Pinal de Amoles, pasamos algunas rancherías, donde los niños descalzos asomaban por las puertas de sus casas de madera sorprendidos por nuestro andar, un tramo fue seguir el camino de terracería por un bosque de encinos para luego continuar por una vereda que conecta con diversos sembradíos entre los cuáles había también magueyales hasta llegar a la carretera pavimentada a Pinal de Amoles.
Según el mapa había que atravesar la carretera y continuar por una cañada para encontrar un sendero que nos llevara al pueblo de la Barranca, pero después de inspeccionar la zona, no pudimos hallar sendero alguno, por lo que la opción sería avanzar un kilómetro por la orilla de la carretera federal para llegar a una ranchería donde está el cruce para Bucareli.
Ahí fue parada obligatoria para abastecernos de agua y chocolates, la persona de la tienda muy cortésmente nos dio indicios sobre el sendero y la ruta a seguir para llegar al pueblo de “La Barranca”, sus indicaciones fueron que habría que bajar por un sendero de montaña hasta cruzar dos arroyos, de ahí era subir por una vereda hasta llegar al pueblo de “La Barranca”.
El camino estaba un poco resbaloso por la humedad del lugar, un hermoso sendero de montaña con troncos caídos, musgo por doquier, encinos y la frescura de un bosque de montaña, el descenso fue rápido hasta cruzar los dos arroyos, aunque al comenzar la subida hallamos dos caminos, por lo que tomamos el que subía a mano izquierda, aunque este nos llevó solo a un llano, de ahí no se veía más camino para seguir, al parecer era una zona donde llevan a pastar a sus animales las personas del lugar.
Desde ahí según el mapa, 500 metros de desnivel más arriba estaba una brecha que lleva al pueblo de La Barranca, aunque era trepar entre la palizada, por lo que desistimos, pues no queríamos meternos en terrenos privados que no conocíamos, prefiriendo evitar algún desencuentro con las personas del lugar, por lo que decidimos bajar hasta encontrar otro sendero, el cuál iba en horizontal por toda la vertiente atravesando diversas trancas de madera, hasta que más adelante pudimos divisar algunas casas del pueblo de la Barranca.
500 metros antes de llegar al pueblo, vimos otro camino muy marcado, era un camino real, algunos amigos ya se habían adelantado hacia La Barranca. Revisando el mapa, ese sendero parecía llevarnos al pueblo de Pinal de Amoles, al bajar para inspeccionar esa ruta pude confirmarlo al encontrar a un señor con dos de sus hijas de 12 y 9 años, quienes estaban haciendo leña de un árbol caído, el señor un poco extrañado y hasta desconfiado al vernos por ahí nos comentó que aquel sendero bajaba al río y de ahí subía al pueblo de Pinal de Amoles. Estaba pensando seguir esa ruta para retomar la aventura original, aunque lo desestime pues eso nos alargaría más la aventura de aquella tarde prefiriendo continuar con nuestro objetivo alternativo a “Puente de Dios”, por lo que descarté ese sendero y continuamos con nuestro camino a La Barranca.
La Barranca es una pequeña ranchería ubicada al noroeste de Pinal de Amoles, un pueblo ubicado entre ríos, peñas, bosque de coníferas, encinos y sembradíos: principalmente maíz.
Eran casi las 03:30 p.m. no tenía ni idea sobre la ruta, llevábamos 16km caminados, solo veía el mapa y podía ubicar “Puente de Dios” aún a varios kilómetros de donde estábamos, pero no sabía que ruta seguir para llegar hasta el lugar, mi experiencia decía que había que encontrar la arista que bajara por toda la montaña para poder llegar al río Escanela, de ahí bordear el río hasta llegar a “Puente de Dios”, al ver el mapa había que ascender por la vertiente hasta llegar a la parte más alta de esa montaña, para de ahí llegar a la meseta y desde ahí tener un mejor panorama de la montaña y encontrar la arista por la cual descender; por las curvas de nivel no se veía tan vertical el descenso de la montaña hacia el río escanela, lo que me hacía pensar que al llegar a la parte alta, ahí seguro encontraríamos alguna ruta marcada que nos bajara hasta el río Escanela. En el mapa, veía que una carretera de terracería llegaba hasta esa parte de la montaña, pero daba mucha vuelta pues iba en ZigZag y aumentaría hasta tres veces el largo del trayecto, por lo que descarté seguir esa carretera y preferí buscar un sendero que nos conectara hasta esa parte de la montaña.
En eso estaba cabilando, cuando entre la crecida milpa, veo salir a una señora de mediana edad acompañada de dos niños, una niña y un cachorrito peludo, al parecer iban a cortar leña, pues en sus manos llevaban un machete y un mecapal. Sin dudarlo, me acerqué para preguntarle si había un sendero que nos llevara hasta la parte alta de la montaña, un poco tímida la señora y quizá hasta desconfiada por nuestra presencia, nos señalaba un sendero a seguir entre los árboles, aunque por las indicaciones que nos dio al parecer esa ruta tenía muchos cruces. Le propuse que ella o alguno de sus hijos nos llevara hasta la parte alta de aquel cerro, para esto le pagaríamos por la guiada hasta esa parte de la montaña, pues esto nos ahorraría algo de tiempo considerando la hora y los más de 15km que estimaba aún nos faltaban hasta “Puente de Dios”. Ella nos dijo que no podía, pues tenía que ir a la leña antes de anocheciera, pero nos dejaría a sus dos hijos Emmanuel y Fabian para que nos guiaran. Emmanuel, el mayor de ellos tiene 17 años, el estudia su bachillerato en el pueblo de Pinal de Amoles y Fabián su hermano menor de 13 años, quien estudia la secundaria. Su perrito de nombre “peluchín” tenía escasas semanas de nacido sería también nuestro acompañante en ese tramo de la aventura. Antes de continuar nuestra caminata, paramos 15 minutos abajo de la cancha de basquetbol del pueblo, para comer algo e hidratarnos, pues aún nos faltaba largo camino por recorrer y el cuerpo necesitaba calorías para seguir nuestras andanzas.
Con el estómago lleno, continuamos nuestro camino. Emmanuel y Fabián nos guiarían hasta la parte superior de la montaña entre los senderos que solo las personas del pueblo conocen. La Barranca es una pequeña ranchería, donde la actividad principal es la agricultura, poca gente se podía observar aquella tarde, algunos hachazos de algún leñador cortando un árbol se escuchaba entre el eco de la montaña al igual que el rebuznar de un burro que por ahí pastaba.
Después de unos cuantos metros caminando por la terracería, justo en una curva nos adentramos por un sendero bastante vertical que iba a través de la vertiente de la montaña, pasando por algunos ranchitos, sembradíos de maguey y maíz, cruzamos algunas trancas, aquella pendiente cansaba nuestros pasos que hasta “peluchín” subía más rápido que nosotros, pues las mochilas cada vez las sentíamos más pesadas durante el ascenso.
Después de casi 2.5km de ascenso llegábamos hasta la parte más alta de esa montaña, ahí nos despedíamos de Emmanuel y Fabián, al mismo tiempo que hacíamos nuestra colecta entre los compañeros para pagarle lo acordado a aquellos dos niños que nos habían ayudado mucho con esa ruta.
Desde esa loma se podía ver el horizonte y la profundidad de la montaña, según el mapa había que descender por toda la arista para encontrar el sendero que nos llevaría directo hasta el “río escanela”. Por mi mente paso el acampar ahí, pues desde ahí se tenía una maravillosa vista de todas las montañas de la Sierra Gorda, se antojaba preparar un café y sentarse a ver el atardecer con la mayor calma del mundo, viendo el colorido de la tarde desfilar lentamente frente a nuestros ojos, aunque rápido se desvaneció esa idea de mi mente pues aún faltaban muchos kilómetros para completar la aventura.
Sin conocer el camino, comenzamos a descender siguiendo toda la arista, pasando por diversas casas que se encontraban muy dispersas entre una y otra. El sol de otoño dejaba mostrar un color dorado sobre el horizonte, que no pasó desapercibido para captar algunas fotos con el lente de mi cámara. Al ir bajando por la arista, encontramos diversos caminos, no sabíamos cuál tomar, afortunadamente a un costado del camino pudimos encontrar a una señora de avanzada edad, quien llevaba una cubeta con nixtamal molido para ir al corral a darle de comer a sus puercos, ahí ella detuvo su labor diaria para atendernos y darnos señal del camino que llevara al río Escanela.
Se divisaba un camino marcado, eso me animaba, pues si así era, sería fácil llegar hasta el río escanela solo siguiendo el camino real por el que comenzábamos a caminar. Eran poco más de las 5 p.m. si no había algún imprevisto calculaba a lo mucho 3 horas para llegar hasta “Puente de Dios”, solo nos quedaba una hora de luz y el resto sería caminarlo bajo la noche. Rápidamente pasamos por el costado de un templo hecho de madera, habían apenas unas cuantas casas apostadas sobre aquella arista, donde para corroborar nuestra ruta le preguntamos a una persona que en ese momento estaba sentada afuera de su casa desgranando unas mazorcas sobre un canasto de carrizo.
Minutos más tarde al continuar nuestro camino sobre la arista, nos alcanzó Don Antonio, un señor de casi 70 años poblador de aquella ranchería, si no mal recuerdo creo que aquel lugar se llama Rancho Guadalupe, Don Antonio iba cabalgando en un viejo caballo algo amartillado por la vida; nos comentaba que cada tarde baja para llevar a beber agua a sus animales quienes pastan más abajo. Detrás de él, su fiel amigo de cabalgatas, “güero”, nombrado así por el color de su pelaje.
A pesar de nuestro avance lento, Don Antonio cabalgando iba a nuestro paso, contándonos sobre el lugar, a donde llevaban los caminos que cruzaban nuestro andar, aunque me sorprendió que a pesar de todo el tiempo que lleva viviendo ahí Don Antonio, nos contó que él nunca había bajado a “puente de Dios” para conocer el lugar.
El camino seguía por toda la arista, cruzamos dos trancas bardeadas con rocas apiladas, contándonos que se ponían trancas para que el ganado no se escapara, indicándonos que gran parte de esos terrenos de la montaña eran suyos. Al cruzar la tercer tranca Don Antonio se despide de nosotros, dándonos algunas indicaciones del camino a seguir, recomendándonos que al cruzar las trancas las volviéramos a cerrar como estaban para que ningún animal traspasara más allá de cada tranca.
Rápidamente Don Antonio tomaba otro camino, galopando con una habilidad que parecía tener menos de 20 años, atrás de él su fiel amigo el “güero” siguiendo el galope de aquel cuaco perdiéndose juntos entre la arbolada de la montaña como fantasmas de la noche. Al ir bajando por esa arista, el paisaje que teníamos en el horizonte era de película, en mi mente pensaba cuantas historias se tejían entre esas montañas, detenerse unos segundos para captar tales cuadros de montaña con la cámara era más que necesario para el respiro del alma.
Poco a poco la luz del día se iba apagando, las luces de algunas rancherías se veían en el horizonte, del otro lado de las montañas ¿Cuanto amor o cuantas penas habría entre aquellas casas que las luces dibujaban en el horizonte?. Cruzamos algunas trancas más, obedeciendo las recomendaciones de Don Antonio las cerrábamos al pasar.

El horizonte pronto se cubrió con un velo obscuro, por lo que hubo que sacar las lámparas frontales de las mochilas para poder continuar nuestro camino.
Al ir bajando por la montaña, al ver del otro lado sobre la ladera, observábamos también lámparas avanzando por la vertiente de la montaña, dos iban adelante y como 500 metros atrás iba otra, no sé si eran también caminantes aventureros como nosotros o pobladores que subían a sus pueblos después de una jornada agrícola, pues más arriba del otro lado de la montaña al parecer hay más pueblos como San Gaspar o la ranchería de “Agua Enterrada” entre otros poblados que no logro ubicar.
Al seguir bajando se me hizo raro ver montaña del otro lado, pues según el mapa deberíamos llegar directo al río “Escanela” y encontrar de frente la cañada hacia “puente de Dios”, pero estábamos bajando a otro río donde toparíamos con la pared del otro lado de la montaña. Al ver el GPS para revisar mi ubicación, pude ver que efectivamente estábamos rodeando la montaña y estábamos bajando directamente a otro río, el cuál ya se escuchaba muy cerca, después supe que estábamos bajando a un cañón conocido como “La Barranca”.
Tuvimos que regresar y subir como 1.5km para encontrar el otro sendero a mano derecha que baja por la arista, efectivamente más arriba habían dos cruces de sendero, el que habíamos seguido y que baja al cañón de la barranca y otro que más abajo bifurca con un sendero que viene de Pinal de Amoles. Después de corregir la ruta, continuamos descendiendo. La noche era nuestra compañera de camino, estábamos a 2000 msnm y había que bajar otros 800 metros en 9 km más para llegar a “Puente de Dios”.
El camino estaba muy erosionado, nuestro avance era lento, no solo por el cansancio acumulado y el peso de la mochila, también por la cantidad de roca suelta que había en el camino de bajada. A mitad de la bajada íbamos, cuando escuchamos relinchar un caballo y ladrar un perro, metros más abajo pudimos ver una casa a mitad de la nada, un par de perros poco acostumbrados a las visitas salieron ladrando a nuestro encuentro, rápidamente unas personas que ahí habitaban salieron con lámparas para ver quien andaba por sus caminos, nunca hubiera imaginado que a mitad de la nada hubiera personas habitando en aquella lejana y agreste zona de la montaña. No quise preguntar más, pues dicen que la curiosidad espantó al gato, así que después de saludar, para romper el hielo solo preguntamos si íbamos por el camino correcto para “puente de dios”, recibiendo una confirmación por parte de aquella familia que no las pudimos ver bien, por la obscura noche y por sus lámparas que nos encandilaban.
El camino que bajaba por aquella arista, era un interminable zig zag, si de bajada se nos hacía pesado, no imaginaba cuando alguien subía por ahí. Conforme íbamos perdiendo altura, la vegetación iba cambiando, haciéndose más espesa la vegetación, que los senderos poco a poco se desdibujaban, apenas pudiéndose ver entre la noche y las hierbas. En tiempo de calor, esos senderos seguro eran más peligrosos, por las serpientes que por ahí pudieran haber, pues ya estábamos en tierra caliente a casi 1,200 msnm.
Cerca de las 07:30 p.m. llegábamos al río, esto de momento me tranquilizó, pues según el mapa había solo que encontrar el camino que bordeara aquel río hasta llegar al punto donde sería nuestro campamento en ese segundo día de aventura, pasando antes por el hermoso y turístico “Puente de Dios”. Aquel río que nos encontramos no nos llegaba ni a las rodillas, por lo que suponía que no representaría peligro seguirlo. Al ver el mapa en el GPS, observaba que había que seguir toda la cañada a lo largo de 5 o 6km para culminar el segundo día de caminata y llegar al punto de campamento. En mi mente ya imaginaba unos huevos estrellados, unas enfrijoladas con salsa roja, un café y un pan, comida que seguro podríamos encontrar en el hotel ubicado a la entrada de “puente de dios”, calculaba menos de una hora de camino para llegar a aquel lugar.
Al bajar todos al río, continuamos nuestro camino tratando de hallar el sendero que bordeaba el río, aunque 100 metros más adelante una situación inesperada nos tomó por sorpresa. El río ya venía en sentido contrario, al intentar cruzarlo noté que me llegaba poco más arriba de la cadera. La lámpara alcanzaba a iluminar aquel cauce del río, por la obscuridad no alcanzaba a ver el otro borde del río, calculaba que tenía unos 10 metros de ancho, aparte que lucía con mucho más corriente del que habíamos visto minutos atrás. En ese momento no pude encontrar explicación como el río metros más atrás nos llegaba arriba de los tobillos con apenas 4 o 5 metros de ancho y metros más adelante era un río con mucho más caudal que venía en sentido contrario. Por la espesa noche y la crecida vegetación era difícil ver el caudal del río, pero sobretodo ver por donde cruzar para seguir la ruta a nuestro destino. Al ver el mapa, pude ver que eran dos ríos diferentes, el primer río que encontramos viene de Pinal de Amoles a través de los cañones de “Agua Fría”, y el segundo río con más caudal era el mismo río al que más arriba nos estábamos desviando y desciende por el cañón de la barranca.

En ese momento no supe que hacer, tenía muchas dudas, pues si el río estaba así de crecido, sería difícil cruzarlo o seguirlo para llegar hasta “Puente de Dios”. Por la noche no se podía ver mucho, y el ensordecedor caudal del río era intimidante. Estaba un poco ofuscado, pues estábamos a mitad de dos ríos, en medio de la cañada, la selva descansaba a nuestro alrededor, el canto de los grillos daban una atmósfera de naturaleza salvaje pura a nuestra aventura. Tan cerca y tan lejos de esas enfrijoladas con huevos estrellados. Mis compañeros se me quedaban viendo para saber que hacer. Después de meditar opciones, decidí esa noche acampar sobre el sendero, “puente de dios” estaba relativamente cerca, pero por la noche no podría arriesgar a cruzar el caudal de un río que no conocía.

Esperaría a la mañana siguiente para revisar opciones, aunque en mi mente tenía el temor que hasta ahí nuestra aventura terminara debido a que no podríamos continuar por la crecida del río y surgía la posibilidad de abortar la aventura y tener que regresar por aquella interminable bajada.

Después de montar las casas de campaña, nadie se quedó afuera para contemplar un rato más la noche y alargarla con una conversación efímera e intrascendente. Quizá el cansancio de aquella jornada obligó a cada uno de los caminantes a meterse a su casa de campaña, dejando que el espeso silencio de la noche y la selva los arrullara.
Yo no podía dormir, en mi mente barajeaba varias opciones, me puse mis audífonos para calmar mi ansiedad, mientras sonaba una melodía calmada en mi lista musical recordaba una de tantas narrativas del budismo, donde recitaba que en los momentos de más riesgo y peligro, nuestro espíritu desde el plexo solar nos deja mostrar inconscientemente la solución al que se enfocara nuestra meditación.
Afortunadamente cargaba con cuerda, cintas tubulares, mosquetones y equipo de descenso, en caso que fuera necesario armar un sistema de aseguramiento para cruzar aquel río. No me di cuenta cuando el sueño me venció. Cerca de las 3:30 a.m. desperté, los audífonos aún seguían sonando, esperaba con ansias que ya amaneciera para levantarme para buscar la forma de salir de ahí y continuar con nuestra aventura. Pero había que intentar dormir unas horas más y esperar la llegada del amanecer para aclarar la mente y despejar la incertidumbre.
Continuará…

Lo que los montañistas cuentan: el nahual de la montaña

El Nahual de la Montaña

A finales del 2013 estando de vacaciones en mi ciudad, aproveché para asistir a una carrera de montaña de 10Km en un pueblo zapoteca de la Sierra Norte de Oaxaca, a San Juan Evangelista Analco, este pueblo se encuentra ubicado a poco más de dos horas de la ciudad de Oaxaca tomando el rumbo de la carretera federal que va hacia Tuxtepec. Aquel día había llegado tarde a la carrera, pues al no haber facilidad de transporte a esta comunidad me trasladé en taxi desde la ciudad, aunque terminé llegando 45 minutos después que la carrera había empezado.

No quise perderme aquella ruta, por lo que tomé con calma la carrera y acompañado con mi cámara fotográfica corrí aquella bonita ruta de montaña, rodeada de paisajes que no pasaron desapercibidos para el lente de mi cámara.

Creo fui de los tres últimos en terminar la carrera, pero los del pueblo tuvieron el detalle de lanzar unos cohetes cuando llegamos y la banda local tocaron unas “dianas” para motivarnos en nuestros últimos pasos, ya los primeros lugares de aquella carrera recién habían sido premiados.

Al terminar la carrera, tenía pensado regresar de inmediato a la ciudad de Oaxaca para estar con mi familia, pero ese mismo día también comenzaría el torneo de basquetbol en aquel pueblo, por lo que pude encontrar a viejos amigos de los torneos, que las horas pasaron entre pláticas recordando viejas aventuras entre los diversos pueblos de Oaxaca cuando andaba también de “mercenario”.

Cerca de las 7:00 p.m. me despedía de ellos, tenía la intención de caminar como 6Km desde aquel pueblo por un camino de terracería que sube entre un bosque espeso que me sacaría a la carretera federal para de ahí esperar un autobús o camioneta que viniera de Tuxtepec y me llevara a la ciudad de regreso, era ya diciembre y en esas fechas de invierno la penumbra comienza a cubrir con su manto desde la temprana tarde. Algunos metros apenas había empezado a subir por una vereda cuando un señor de avanzada edad que bajaba bien abrigado dirigiéndose al centro de su pueblo para presenciar las diversas actividades de la fiesta de su pueblo, me saludó amablemente preguntándome que para donde iba, pues más arriba ya no había casas, preguntándome si andaba perdido o algo por el estilo. Rápidamente le conté que iba camino a la carretera para regresar a la ciudad. Aquel hombre con cierta sorpresa me preguntó que porque me iba, si apenas era la víspera de la fiesta y lo bueno estaría por comenzar. Su semblante amable cambio, y una seriedad devino en su rostro, sin titubear me tomó del antebrazo y mirándome a los ojos me dijo:

-Hijo, ya es algo tarde para que subas al monte, la montaña es mágica y allá arriba, con la noche, la niebla y el frío, la montaña pudiera hacerte una travesura y termines hasta perdiéndote. No te aconsejo que te vayas, quedate a disfrutar la fiesta esta noche, ya mañana temprano te vas ¿Cuál es la prisa? ¿O vas a recibir herencia? Diciéndome mientras carcajeaba para romper aquel momento de seriedad.

Al escuchar sus palabras, vino a mi mente una anécdota que nos narró un chófer de autobús muchos años atrás en medio de esa montaña mientras nos auxiliaba, cuando íbamos para un torneo a Santiago Comaltepec y justamente en esa montaña, a mitad de la noche, en medio de la carretera bajo ese cielo infinito una llanta de aquel vochito amarillo se nos ponchó y este chófer de autobús que venía de Tuxtepec nos auxilió a mitad de la noche, pues mis amigos no llevaban herramienta para cambiar la llanta. Esa historia vivida y contada por aquel chófer no me hizo dudar ni tantito en quedarme esa noche en Analco, esa noche tuve suerte pues uno de los organizadores de la carrera muy amablemente me brindó hospedaje y una cena deliciosa con tasajo, frijoles recién cosechados y café en la casa de sus padres.

Esa noche después de disfrutar de los toritos pirotécnicos y el castillo pirotécnico, la banda de música, los jarabes serranos en la cancha municipal y por supuesto de un mezcal, al disponerme para descansar y regresar al día siguiente a la ciudad, recordé aquella historia que aquel chófer nos había contado, la cuál fue razón suficiente para no caminar esa noche en la montaña, misma historia que comenzaré a narrar tal cual alcanzó a recordarla al caminar de los años:

Había sido una larga noche de Julio, esa noche había salido de Tuxtepec cerca de las nueve de la noche con destino a la Ciudad de Oaxaca, pero un fuerte chubasco cayó antes de llegar a Valle Nacional que demoró nuestro camino, sumando que más adelante subiendo la sierra una intensa niebla nos hizo ir a vuelta de rueda para evitar desbarrancarnos pues es muy común que a la altura de la “curva del diablo” varios autos terminen yéndose por el voladero por la niebla. La niebla comenzó a desaparecer al pasar “La Esperanza”, el intenso cielo nublado no dejaba ver las estrellas, esa noche no traía mucho pasaje, si acaso unos 13 o 15 pasajeros, eran vacaciones y poca gente iba a la ciudad de Oaxaca, pues generalmente lo hacían jóvenes que iban a estudiar a la universidad. Me moría por un café o un cigarro, pues pasar por esa parte de la montaña es muy frío, aparte que no ves nada, pues todo lo que te rodea son árboles y árboles con más de 20 o 30 metros de altura. En ese tramo después de La Esperanza comenzaba a bajar por la sierra, pues ya habíamos pasado la niebla aunque lloviznaba ligeramente se podía ver con claridad el camino. Era poco más de la media noche, ya me sentía cansado y quería ya terminar aquel viaje aunque todavía me faltaban varias horas de camino. De repente a 500 metros, a la orilla del camino veo prendidas las luces de una camioneta, y una mujer muy agitada se veía dentro de la cabina haciendo sonar el claxon sin parar. Mi primera reacción fue pensar que estaba siendo violada, por lo que no dudé en parar el autobús metros adelante, me bajé y al acercarme vi que la camioneta era una Ford roja modelo 85, en la mano yo llevaba una barreta por si la situación se fuera a poner complicada. Al acercarme vi que aquella mujer estaba sola, gritaba como poseída, señalando al otro costado de la camioneta, hacia la ventana del pasajero. Varios pasajeros se bajaron del autobús para “tirar el miedo” y también para enterarse del chisme. Aquella mujer estaba como en shock, solo decía que se habían llevado a su esposo. Rápidamente algunos pasajeros y yo, desde la orilla de la carretera comenzamos a gritar el nombre de su esposo, por si estuviera lastimado entre aquella espesa montaña, pero no se escuchaba más que el silencio nocturno y uno que otro viento silbador que por ahí deambulaba.

La señora al calmarse nos contó que junto con su esposo iban a Oaxaca para visitar unos familiares, esa noche su marido se había parado a la orilla del camino, se bajó y se fue detrás de la camioneta para orinar. De repente ella sintió que algo había sacudido la batea de la camioneta, no hizo mucho caso pensando que su marido estaba acomodando algunas cajas de frutas que llevaban, pero pasaron más de cinco minutos y su marido no regresaba. Ella temía que su marido hubiera tropezado con alguna rama y se hubiera lastimado, por lo que bajó de la camioneta, pensando que su marido había tenido un percance, comenzó a gritar el nombre de su esposo cuando de repente escuchó unos gruñidos entre los matorrales, al ver que algo se acercaba decidió meterse a la camioneta pensando que era algún animal de la montaña pues en ese monte habitan jaguares, pumas hasta leoncillos de monte. De repente a un costado de la ventana del pasajero ve a un ser acercarse, era bastante alto, por la obscuridad de la noche no lograba verle la forma, aquel Ente intentaba abrir y sacudía la camioneta con una fuerza desmedida que aquella señora decía sentir que casi volteaba la camioneta. De repente al ver hacia la ventana, ve la cabeza de su marido que colgaba por los cabellos de la mano de aquel ente, ahí fue cuando ella entró en pánico y comenzó a pitar el claxon de la camioneta tratando de ahuyentar a aquel Ente, teniendo la suerte que segundos después pasara con mi autobús, por lo que aquel ser al verme aproximándome con el autobús corrió hacia la profunda espesura del bosque.

Algunos rastros de sangre se veían sobre la lamina de la camioneta. La señora decía que era un oso, pues aquel ente era alto y robusto, aunque en esas montañas para nada hay osos, solo jaguares, pumas, gatos monteses, jabalíes, mapaches, zorros, venados, etc., pero osos solamente de peluche pero esos no caminan. Aquella mujer la subimos al autobús y la llevamos para Oaxaca, durante todo el camino ya no dijo palabra alguna y se veía completamente en shock, de repente solo se le escuchaba murmurar que le regresaran a su marido.

Las autoridades municipales de aquella región en días siguientes comenzaron una búsqueda para hallar los restos de aquel hombre, solo hallaron un suéter ensangrentado como a 3km del lugar de donde todo había acontecido, aunque aquella mujer comentó que no era de su marido pues esa noche su marido llevaba una chamarra, aquellas autoridades después de varios días de búsqueda no encontraron algo más y dieron por cerrada la búsqueda. Varios pobladores siguen comentando aún esa historia, algunos dicen que fue un jaguar, otros más dicen que fue el nahual de la chinantla, otros más solo lo reducen al monstruo de la montaña.

Por esta historia que nos narró el chofer muchos años atrás, decidí esa noche no caminar hacia el monte para llegar a la carretera y regresarme a la ciudad. Así que esperé al día siguiente para emprender mi regreso a la ciudad de Oaxaca, teniendo suerte de encontrar un ride que me llevó hasta la comunidad de Ixtlán y de ahí tomé otro transporte que me llevó a la ciudad. Hasta la fecha no he regresado a Analco, esperando un día volver y ahora si llegar temprano para disfrutar de aquella carrera de montaña que cada año hacen el 26 de diciembre o mejor aún internarme más adentro de esas montañas para explorarla ¿Quien se apunta? 😉

Aquí les comparto el album de fotos que capturé en aquella aventura:
https://www.facebook.com/phylevn/media_set?set=a.625552887501658&type=3

Historia escrita por Filein Rommel León

Las cumbres más altas de la cordillera de los Andes en cada país de sudamérica

La cordillera de los Andes, es uno de los lugares más increíbles que un apasionado montañista debería visitar alguna vez, sus elevadas montañas que superan los 6,000 msnm llegando hasta los casi 7,000msnm son un gran reto físico para cualquier deportista de montaña.

Así que aquí listamos las montañas más altas de cada país por donde la cordillera de los Andes atraviesa de norte a sur desde Venezuela hasta Argentina.

Venezuela
Pico Bolívar – 5,007 msnm
Sierra Nevada

Colombia
Pico Cristobal Colón – 5,776 msnm
Los Andes

Ecuador
Volcán Chimborazo – 6310 msnm
Cordillera occidental

Perú
Huascarán Sur – 6,746 msnm
Cordillera Blanca

Bolivia
Nevado Sajama – 6,542 msnm
Cordillera Occidental

Chile
Nevado Ojos del Salado – 6,893 msnm
Puna de Atacama

Argentina
Aconcagua – 6,960msnm
Cordillera Principal

¿Cuál te atreverías a encumbrar?

 

¿Que significan los montículos de roca en la montaña?

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¿Que significan los montículos de roca en la montaña?

En las altas montañas de México, es muy común encontrar estos montículos de roca, muchos montañistas llegan a amontonar estas rocas como indicio de una ruta o camino hacia la cumbre de una montaña, esto servirá como señal en caso que haya niebla, lluvia o sea de noche y por la poca visibilidad sea difícil a los montañistas orientarse con el paisaje y así poder seguir estos montículos de roca para llegar hasta la cumbre.

Varias veces hemos topado con estos montículos y nos han servido para orientarnos y hallar el camino hacia la montaña, pues varias veces nos animamos a explorar algunas rutas sin conocerlas, pero al ir avanzando ante la niebla, la lluvia o la noche, estos montículos pueden indicarnos hacia donde se encuentra un sendero o como hallar el camino hacia una arista para de ahí ascender hacia la montaña.

Los Inuits en el norte de América los llaman inunnguaq que sirven para marcar direcciones en el ártico.

En la cultura Inca, a estos montículos los llamaban Apachetas, y eran colocadas para medir distancias, marcar o separar regiones. También lo usaban como agradecimiento a la Pachamama, incluso dejando a un costado diversas ofrendas como frutas como permiso a los Dioses para su viaje en las montañas.

En tierras islandesas y noruegas, por la gran intensidad de lluvias y niebla, estos montículos son llamados Cairn lo que ayudaba a los vikingos a orientarse en terrenos agrestes y montañosos.

En Mongolia, los montículos de piedra son llamados Ovoos, servían para marcar el lugar donde los viajeros creían avistar espíritus, de tal forma que los viajeros antes de continuar su viaje, daban tres vueltas sobre el montículo como permiso a los espíritus de la montaña.

En Hawai son llamados “Ahu”, son encontrados en los campos de lava y sirven para marcar las rutas de las excursiones.

Los scouts es común que amontonen piedras como marcaje del camino, incluso poniendo la dirección en que sigue la ruta si es que se encontraran bifurcaciones, colocando del lado izquierdo o derecho dependiendo hacia donde siguiera la ruta.

En Australia, la tribu Churingaque, para evitar que los espíritus que moraban entre las montañas se metieran en el cuerpo de los viajeros, arrojaban piedras donde creían que estos se encontraban para evitar que estos espíritus pudieran poseer el cuerpo de un viajero.

En Asia y la cultura budista, suelen hacerlo como representación de equilibrio interno.

En el camino de Santiago, es muy común encontrar estos montículos de roca, pues durante su paso los viajeros van agregando rocas a los montículos.

En Norteamérica son llamados “Ducks” como indicación de orientación de las rutas de senderismo, habiendo una máxima que dice que dos rocas no hacen un patito, pues dos rocas pueden ser por causa de un accidente natural más que por un marcaje, por ello los patitos suelen ser de tres o más rocas, teniendo un “pico” que indica la dirección.

En África del Norte son llamados “kerkour”.

En el budismo tibetano se les conoce como “piedras mani”. Estos montículos se encuentran en caminos, monasterios o lugares de culto y agrupadas creando montículos a veces decorados con banderas de oración. Para hacer esos montones los practicantes de forma espontánea colocan una piedra mani cerca de algún lugar sagrado, o un lugar que sienta una devoción tales como una estupa, una montaña, un monasterio, un lago, etc.

PORQUE NO HACERLO

Amontonar piedras parecería inofensivo para el medio ambiente, pero la realidad es que las pocas plantas que pueden crecer entre la salinidad, los vientos y la fuerte exposición solar realizan una paciente tarea para que las raíces se introduzcan entre las rocas en búsqueda de la humedad necesaria. “Pero si remueves las piedras, la vegetación desaparece rápidamente”.

Si las plantas se secan, los insectos desaparecen. Y el paso siguiente es el quiebre de la cadena alimenticia, porque estos invertebrados son el plato favorito de diversos reptiles y aves, muchos de ellos endémicos.

Compártenos una foto sobre estos “patitos” con formas curiosas que hayas encontrado en la montaña.

Foto:
Montículo de roca con forma de canino.
Camino a Chalchoapam, Iztaccíhuatl, México.

¿Porqué caminar descalzo en la montaña?

Porque caminar descalzo en la montaña

Hace años cuando caminábamos por las montañas de la Sierra Norte de Oaxaca por otras razones ajenas al montañismo, a mitad de la montaña encontrábamos a un viejo abuelo zapoteca quien venía acompañado de su burro, él asombrado por los coloridos tenis que llevábamos, nos recomendaba que un día intentáramos caminar sin zapatos, pues en la ciudad

Continuar leyendo “¿Porqué caminar descalzo en la montaña?”

Como orientarte en la montaña cuando hay niebla y no perderte en el intento.

Pudiera ser que en alguna de tus aventuras de montaña pudieras encontrar niebla en tu camino que no pudieras ver más allá de 20 pasos, esto puede representar un gran problema si no conoces la montaña donde andas de aventura o si no tienes una ruta conocida a seguir o no tienes experiencia para saberte orientar en la montaña. Ante esto te compartimos unos puntos a considerar antes de internarte en una montaña que no conoces y encuentres niebla en tu camino.

 
Abortar
La regla de seguridad básica es que si te internas en una montaña que no conoces y encuentras niebla en tu camino, lo ideal es que abortaras tu aventura y regresaras a un punto seguro, esto ya que la situación pudiera empeorar, incluso pudiendo caer una tremenda tromba, disminuir la temperatura, hasta desatarse una severa tormenta eléctrica. Ante la niebla por la poca visibilidad que genera, es posible que no puedas ubicar aristas, cañadas, vertientes u otros puntos de referencia para guiarte y pudieras terminar perdiéndote en la montaña si no tienes conocimientos de orientación, para evitar perderte y no terminar encañonándote o en una peña, es mejor abortar y dejar para mejor ocasión tu aventura.
 
Esperar.
Si cuentas con el tiempo y el equipo adecuado, puedes también acampar en el lugar donde te encuentras, esperando que la situación metereológica mejore y la niebla disminuya para tener mejor visibilidad de la montaña, para así continuar con tu progresión en tu aventura de montaña. Toma en cuentas las reglas de seguridad para acampar bajo una tormenta.
 
Progresar con conocimiento de la montaña
Si ya conoces la montaña donde te encuentras y tienes conocimiento sobre las rutas del lugar, puedes seguir progresando por tu ruta, a pesar de la poca visibilidad, para esto tienes que ubicar los paisajes que has recorrido y tratar de identificar peñas, aristas y diversos parajes como referencia para poder saber el camino que te lleve al punto objetivo de tú aventura. Es muy común que los montañistas dejen rocas amontonadas(patitos) como señal de ruta, trata de ubicarlas para poder encontrar tú ruta de avance.
 
Progresar sin conocimiento de la montaña usando un Mapa
Si no conoces la montaña pero tiene conocimientos de orientación, para progresar por tu aventura te recomendamos que cuentes con un mapa con curvas de nivel de la zona donde te encuentras si es posible llévala guardada con una cubierta plástica, este mapa te permitirá saber la morfología de la montaña y así conocer previamente las aristas, vertientes, cañadas, paredes de roca, pendientes muy verticales, etc., y así poder continuar tu aventura sabiendo por donde puedes ir progresando y no terminar encañonándote o en una zona muy vertical donde por la humedad pueda complicarse tu avance.
Un mapa con curvas de nivel te permite identificar la pendiente de la montaña, al igual puedes orientarte con base al paisaje y poder saber en que punto de la montaña te encuentras. Trata de recordar el paisaje recorrido y ubicarlo en tu mapa, para así poder saber en que parte del mapa te encuentras del mapa y poder decidir que ruta tomar para llegar a tu objetivo, con niebla es difícil poder hacer triangulación brújula y mapa por la poca visibilidad por lo que tendrás que orientarte con base a la morfología de la montaña. Para esto es necesario que cuentes con conocimientos de orientación en montaña y lectura de mapas con curvas de nivel para poder leer la montaña y encontrar la ruta de progresión adecuada.
 
En la página de mapcarta.com puedes encontrar mapas con curvas de nivel de diversas montañas del país.
 
Ruta GPS
Siempre es recomendable antes de internarte en una montaña, descargar varias rutas GPS de la zona donde caminarás, y cargarlas en un software GPS para tu móvil como puede ser Orux(Android), Locus(Android), Gaia(iOS), Galileo(iOS), etc. así puedes tener un apoyo extra para poder ubicarte más rápidamente en la montaña y poder encontrar rutas de escape en dado caso. Ten en cuenta que los GPS de los móviles son muy sensibles a la niebla y llegan a perder la señal GPS, por lo que no son muy confiables en estos entornos. De igual manera las bajas temperaturas drenan más fácilmente la batería de un móvil, sin contar que estos equipos pueden ser difíciles de maniobrar bajo la lluvia.
 
En la página de wikiloc.com puedes encontrar y descargar rutas por área, así puedes crear un proyecto de rutas y tener mapeada con diversas rutas la montaña por donde caminarás.
 
Equipo básico
Aunque sea una caminata dominguera, siempre lleva tú equipo básico de montaña para poder sortear cualquier imprevisto. Nunca subestimes a la montaña.
 
Asiste a nuestro Curso Práctico de Orientación en Montaña ¡Atrévete a explorar! y aprende a orientarte en la montaña mediante diversas formas para no perderte en el intento 🙂
 

11 Tips básicos para antes de realizar tu aventura de montaña en época de lluvias.

En México la temporada de lluvias comienza en Mayo y termina en Noviembre, siendo Mayo el mes que se dan las primeras lluvias después de la temporada de estiaje. Durante junio, julio y agosto es cuando mayor llueve en nuestro país y durante septiembre es cuando se presentan la mayor parte de huracanes(1).

Aunque durante esta época los paisajes de verdes montañas son mágicos y los arroyos, cascadas y ríos con su máximo caudal tienen su encanto, antes de internarte en una aventura de montaña en esta época de lluvia te recomendamos lo siguiente:

  • A) Revisa el pronóstico meteorológico.
    Revisa hasta con 6 horas de antelación a tu aventura el pronóstico de la meteorología. Existen diversos sitios que te ofrecen el pronóstico como por ejemplo: mountain-forecast.com, meteored.com, weather.com, https://www.yahoo.com/news/weather, etc. Siempre trata de revisar varios sitios. Incluso Meteored tiene un mapa con un simulador sobre la meteorología hora por hora de los siguientes días.
  • B) Revisa la hora de inicio de la lluvia.
    En la época de lluvias, estas pueden comenzar desde la mañana o generalmente después de medio día. Revisa la meteorología para que puedas estimar el inicio de la lluvia y programar tu aventura de acuerdo a esta consideración.
  • C) Aprende a estimar la cantidad de lluvia.

Los sistemas meteorológicos te indican la probabilidad de lluvia y el nivel de precipitación pluvial. La precipitación pluvial es la cantidad de lluvia que caerá por m2 en un rango de tiempo, esto generalmente se mide en mm. 1mm es igual a 1L de lluvia en 1m2. De tal forma que si el pronóstico te indica que lloverá 30mm en 2 horas eso indicará por ejemplo que en ese tiempo la lluvia sobrepasará la suela de tus botas y es como si en cada hora cayera sobre ti una cubeta de agua. Pero si el pronóstico te indica 5mm durante las próximas 8 horas, es como si un vaso de agua cayera sobre ti cada hora.

  • D) Revisa la velocidad del viento.
    La combinación de lluvia y vientos fuertes o intensos puede hacer que una lluvia moderada de 15mm se convierta en un ambiente hostil, pues la disminución de temperatura será importante, que si no vas preparado ante tal situación podrías llegar a la hipotermia o incluso pudiera caerse una rama de un árbol frente a ti si la velocidad del viento supera los 60kmh.

Una clasificación rápida de la intensidad de los vientos es la siguiente(2).
0-9 kmh – Débil
10-20 kmh – Ligero
20-29 kmh – Moderado
30-39 kmh – Fuerte
40-50 – Intenso
51 o más – Muy Intenso

  • E) Aprende a conocer la relación de mm con respecto a la clasificación de lluvias:
    Débil(1-3 mm)
    Ligera(5mm)
    Moderada(5 a 15mm)
    Fuerte(15 a 30mm)
    Intensa(30 a 60mm)
    Torrencial(+60mm).
  • F) Tormentas eléctricas.
    Más allá de la lluvia y los vientos fuertes, que pueden ser incómodos al realizar tu caminata de montaña, hay otro factor de mayor peligro, las tormentas eléctricas. No es por asustarlos pero México ocupa el primer lugar en muertes por rayos(3). Existen diversas medidas a tomar en cuenta durante una tormenta eléctrica, por lo que te invitamos a informarte para saber que hacer en estos casos.
  • G) Lleva el equipo necesario.
    Durante la época de lluvia, los caminos se vuelven más resbaladizos, caminar en roca mojada es sumamente peligroso pues varios accidentes pueden terminar en fractura y la disminución de la temperatura por la lluvia puede llegar a hipotermia. Siempre lleva el equipo adecuado para tú actividad como pantalones y chamarras impermeables, guantes, bastones, polainas, cubre mochilas, sombreros impermeables, etc.

Desestima usar ropa de mezclilla o algodón, ya que estas fibras textiles son de lento secado por lo que pueden generarte enfriamiento y a la postre una hipotermia.

  • H) Siempre lleva un Impermeable.
    Trata de llevar siempre ropa impermeable, en la tienda de tu preferencia pregunta el nivel de impermeabilidad de la ropa que compres, la ropa que soporta una columna de agua de 16,000mm de lluvia o más, es la que está diseñada para fuertes tormentas y es ropa de alta impermeabilidad.

Existen también impermeables tipo ponchos los cuáles son muy económicos (en comparación de una chamarra impermeable que puede costarte 10 veces más) con recubrimiento metalizado que no solo pueden protegerte de una lluvia intensa, si no también mantener tú calor corporal ya que por su recubrimiento pueden mantener tu calor hasta un 90%. La desventaja de los ponchos es que no son tan cómodos de usar.

  • I) El calzado. En esta época de lluvia es importante, existen botas de montaña con suela adecuada para este tipo de terrenos, por lo que desestima llevar tus tenis converse o tus tenis nike de running a la montaña, pues seguro resbalarás por la falta de agarre en la suela de estos calzados. Hay calzado especializado con suela antiderrapante, incluso con cubierta impermeable. Aunque al ser zapatos impermeables considera que tienen menos transpiración.
  • J) Ubica rutas de escape o refugio.
    En caso que sobrevenga una fuerte tormenta trata de ubicar puntos de escape o refugios donde resguardarte hasta que pase la tormenta.
  • K) Planea tu aventura.
    Con base al pronóstico planea tu aventura, para que no te sorprenda a mitad de la montaña cuando caiga una lluvia torrencial. Considera la distancia, el desnivel a caminar, el peso de tu equipo que llevarás y sobre todo el nivel de experiencia en montaña con quienes vas, para poder estimar una ruta donde puedan estar a salvo antes de que terminen empapados.

(1)http://www.unamglobal.unam.mx/?p=38099
(2)https://www.windows2universe.org/earth/Atmosphere/tornado/beaufort_scale.html&lang=sp
(3)https://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/07/03/1032715

9 tips básicos para no desorientarte en tú próxima aventura de montaña.

9 tips básicos para no desorientarte en tú próxima aventura de montaña.

Muchas veces nos han preguntado como realizamos las largas travesías de montaña que hemos logrado, nos preguntan si contratamos un guía, si ya conocemos la ruta, si la ruta está marcada, etc. La mayor parte de las veces lo hacemos sobre rutas que no conocemos, pues nos encanta explorar, obviamente lo hacemos sin guías, nosotros somos nuestros mismos guías, no solo por economía si no porque así podemos ir a la montaña que querramos explorar. Por ejemplo en la gran travesía para atravesar la Sierra Gorda donde caminamos más de 90Km sin conocer ningún tramo de aquella aventura, solo oriéntanos de diversas maneras y auxiliándonos también con las personas de los pueblos que pasábamos y nos daban referencias sobre que ruta seguir. O como en la Sierra Norte de Oaxaca donde las personas locales incluso nos dijeron que no hiciéramos una parte de la ruta pues tenía décadas que no era transitada y era muy fácil perderse, pero esa necedad de palpar la montaña nos llevó a completar la travesía “Senderos del Jaguar” de forma exitosa(comparto la ruta en 3D).


Así que sin más rollo aquí los tips básicos de orientación en montaña.

1) Orientación solar. Recuerda que el sol emerge del Este y se oculta en el oeste únicamente dos veces al año, en el equinoccio de primavera y en el equinoccio de otoño. Entre la primavera y el Verano el sol tiende a salir por el lado noreste de la montaña y se oculta en el NorOeste. En el otoño-invierno tiende a salir por SurEste y se oculta en el SurOeste.

2) Orientación nocturna. Caminar de noche es más complicado si no conoces la ruta, hay senderos poco transitados que pueden perderse por la poca visibilidad nocturna, por lo que no debes confiarte y siempre estar atento de los rastros que el sendero pueda tomar. Recuerda que la única estrella que mantiene su misma posición en la bóveda celeste es la estrella polar, esta estrella se ubica en “la cola” de la Osa Menor, para poder ubicarla, localiza a la Osa Mayor y dibuja una línea recta entre las estrellas de Merak y Dubhe igual a 4.5 la distancia entre estas, para poder localizar la estrella polar.

3) Ubica tú norte magnético. Antes de comenzar tú aventura de montaña, ubica el rumbo de tú aventura de tal forma que sepas si irás del norte al suroeste, del sur al noreste, etc. Así en caso de desorientarte sabrás si vienes del sur, este, oeste u oeste y sabrás que camino y rumbo tomar de regreso en dado caso.

4) Oriéntate con el paisaje. Conforme vas avanzando en tú aventura, no solo veas al piso para no tropezarte, alza la mirada y trata de ubicar y memorizar las montañas, ríos, arroyos, paredes de roca, montañas en el horizonte, de forma que logres hacer una “maqueta imaginaria” por donde vas avanzando, así en caso de perderte, tendrás más referencias de la ubicación de tú aventura.

5) Ubica señales y referencias en el camino. Al ir avanzando en la montaña, siempre trata de encontrar referencias singulares que puedan indicarte de donde vienes y a donde vas, por ejemplo un puente, una rampa de bicicletas, algún arroyo, un tunel, un grafiti, una roca con cierta forma, algún conjunto de árboles, una flora en específica, etc. de tal forma que si en el regreso te desorientas, con estas referencias puedas encontrar el camino de regreso y no tomar otro camino que te conduzca a otra parte. Siempre trata de ubicar y relacionar al menos dos referencias en cada punto, para que sea más fácil tu orientación.

6) Lleva mapas impresos. En el INEGI e incluso en internet puedes obtener mapas con curvas de nivel de la montaña que visitarás. En MapCarta.com por ejemplo puedes seleccionar el área donde irás y ahí descargar el mapa. Imprímelo y si puedes enmícalo para que en caso de lluvia no se te empape.

7) Aprende a leer curvas de nivel. Las curvas de nivel te permitirán saber la altitud a la que te encuentras, las cañadas, las aristas, las vertientes, los acantilados, saber la altitud de estas y que tan pronunciadas están. Con la práctica esto te permitirá rápidamente tener una lectura de la montaña, de tal forma que rápidamente podrás saber que tan pronunciada es una pendiente, que tan navegable es una cañada o que tan rápido es ascender por una arista o una vertiente. De tal forma que rápidamente puedas improvisar rutas de ascenso y descenso sin que te quedes encañonado o tengas que dar la vuelta.

8) Carga en tú móvil una aplicación GPS. En internet hay diversas aplicaciones GPS que te permiten grabar tú ruta caminada, de tal forma que en caso de extraviarte puedas solo seguir tú ruta trazada previamente para encontrar el camino de regreso. de ascenso.

9) Da una revisada previa virtual a la montaña que visitarás. Con Google Maps, rápidamente puedes darle una revisión virtual a la ruta que irás, incluso ver ahí las curvas de nivel de la montaña, trazar una posible ruta de ascenso y definir rutas de escape ante cualquier imprevisto.

En nuestro próximo curso práctico de orientación en montaña, podrás aprender todo esto y muchas cosas más para poner en práctica en tú próxima aventura de montaña. 😉

https://www.facebook.com/events/2369029523143784/

Pueden también descargar en Wikiloc alguna de las más de cien rutas que hemos compartido y trazado para quien guste caminar por la montaña 😉

https://www.wikiloc.com/wikiloc/user.do?id=1256847