¿Tú primera caminata nocturna? 11 recomendaciones para que disfrutes esta experiencia

Tips for Night Walk

Si caminar en la montaña es todo un disfrute por lo que se alcanza a ver, percibir y sentir, caminar de noche se vuelve aún más una experiencia única, pues agudizas los sentidos al palpar la montaña no solo con la vista como mayormente lo haces durante una caminata diurna, si no que los sonidos nocturnos despertarán tu imaginación al oír quebrar una rama entre la palizada, los olores que tú olfato alcance a percibir con las moléculas de las hierbas de la montaña te generarán una incógnita por saber que planta es o incluso tú piel al sentir el viento o hasta tener la “carne de gallina” al sorprenderte con algunos ojos brillosos detrás del bosque en la negra noche, que pueden ser solo de algún búho.

Ante esto, te compartimos unos tips para que disfrutes esta experiencia y no sea un calvario tú aventura nocturna, volviéndote un minuto cada segundo en espera del amanecer.

-iluminación. Ampliamente recomendable que no subestimes la parte de la iluminación, de lo contrario no podrás disfrutar mucho tu caminata. Es ampliamente recomendable que uses lámpara frontal para que tengas las manos libres durante la progresión en montaña. Existen lámparas de led, que disminuyen el consumo de batería
Lleva también un paquete de pilas extras, para evitar un imprevisto en dado caso.
Te recomendamos una lámpara de  100 lúmenes o más para que tengas mejor visibilidad en la montaña. Recuerda que tú lámpara no sea tan voluminosa, además que junto con las pilas no deben  pesar más de 200gr.

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7 Tips básicos para no perderse en la montaña

five tips to dont lost in the mountain

Algo muy común en senderistas sin mucha experiencia es perderse en la montaña, en el mejor de los casos por unas horas pero en otros hasta un día entero o hasta varios días incluso.  Caminar por la montaña parecería algo fácil como dar solo un paso tras otro, esto puede ser en parte cierto, más cuando solo se va tras los pasos de un guía de montaña.

Pero suele ocurrir que en alguna ocasión desearas aventurarte por propia cuenta para explorar nuevas rutas de montaña, ante esto, te damos cinco tips básicos antes de animarte a explorar una montaña.

1) Oriéntate antes de comenzar la caminata.

Antes de dar el primer paso de tú caminata, ubica tú norte, y pregunta al guía en que dirección será la caminata. Esto por si te llegas a perder, poder regresar en dirección que iniciaste la caminata.

Siempre trata de llevar una brújula(de preferencia cartográfica) para poder ubicar el norte magnético. Toma las medidas necesarias antes de usar la brújula para que no haga una lectura errónea, como por ejemplo rocas magnetizadas que puedan mal orientar la brújula.

2) Observa el paisaje.

Es muy frecuente que al ir tras un guía vayas con la cabeza hacia abajo para mirar el camino y no tropezarte con alguna roca, tronco o caer en un hoyo. Pero también levanta la mirada y observa las montañas, peñas, cañadas, arroyos y aristas que hay a tú alrededor.  Sabiendo donde está tú norte, relaciona la ubicación de estos accidentes geográficos con los rumbos cardinales correspondientes para que puedas orientarte mejor.

3) Memoriza puntos de referencia.

Mientras vayas avanzando en tú caminata de montaña, observa cada cierto tiempo el paisaje cercano y trata de memorizarlo; por ejemplo al llegar a un cruce de camino encuentra particularidades como algún tronco caído, algún árbol con forma peculiar, algún cartel, arroyo,  rampas, rocas, etc., de tal forma que al volver a pasar por tal lugar puedas recordarlo fácilmente y saber que dirección tomar.

4) Ubica aristas, vertientes y cañadas.

Al subir por una montaña ubica las aristas, cañadas y vertientes que hay alrededor.
-Una arista es la cresta de la montaña, generalmente es la ruta de ascenso para llegar a la cumbre.
-Una cañada es la unión de dos montañas y generalmente es por donde los arroyos y ríos descienden de la montaña. No es muy recomendable bajar por cañadas, ya que algunas pueden resultar muy verticales que puedan requerir el uso de cuerdas, sin contar que puede haber crecidas en tiempos de lluvias sumando que podrían ser muy resbalosas.
-La vertiente son las laderas de una montaña, algunas pueden ser muy verticales que pudiera ser difícil avanzar a través de estas, prefiriendo avanzar por las aristas.
Aprende sobre curvas de nivel, para poder leer mapas cartográficos y poder encontrar las aristas, cañadas y vertientes, al mismo tiempo poder saber si no son tan verticales para poder progresar a través de ellas.

5) Consigue un mapa.

Si harás una exploración por una montaña que no conoces, en el INEGI puedes encontrar mapas a diversas escalas de la montaña que quisieras visitar.
También en mapcarta.com puedes encontrar mapas con curvas de nivel de diversas montañas de México y otras partes del mundo, que podrías descargar rápidamente y de forma urgente antes de internarte en una ruta que no conoces.

Aprende a leer curvas de nivel para encontrar aristas y cañadas, vertientes.

Cuando lleves un mapa impreso, trata de llevarlo sobre un material impermeable.

Un mapa es más práctico con el uso de una brújula, siempre trata de llevar una brújula cartográfica.

6) Aprende a oriéntate de forma natural.

Existen diversas maneras para orientarte de forma natural, mediante el paisaje, con el movimiento del sol y las temporadas del año, la luna llena y la luna nueva u orientación nocturna mediante la ubicación de la estrella polar.

Existen otros indicios como el vuelo de los pájaros y el musgo pero no son del todo exactos.

7) Usa una App GPS en tú móvil.

Actualmente hay diversas aplicaciones que permiten grabar en tu cel la ruta que vas caminando, de tal forma que puede ser de gran ayuda para encontrar la ruta de regreso en caso de extraviarte en la montaña.

Considera que un móvil tiene también sus desventajas como el uso de batería, operación errónea bajo ambientes húmedos o fríos.

Algunas aplicaciones que puedes usar son LocusMap, OruxMap, Wikiloc, etc.

Vale la pena que puedas adquirir versiones pro de las aplicaciones, pues algunas incluyen mapas completos de todo el país, por lo que siempre podrías cargar en tu móvil mapas digitales con curvas de nivel marcadas, lo que haría más fácil tu exploración al conocer que tan pronunciada es una arista, la vertical de una cañada o si una vertiente es navegable o termina en paredes.

Esto son solo apenas unos tips de muchos que puedes considerar antes de aventurarte a explorar una montaña.  Nunca, pero nunca subestimes la montaña y siempre tomas las precauciones debidas.

¡Qué tengas una feliz exploración de montaña! 😉

59.5Km de Travesía de Montaña: Raíces del Nevado de Toluca – Valle de Bravo.

Este fin nos fuimos a caminar por las venas abiertas de la montaña, para descubrir esos rincones que habitan escondidos entre aristas y cañadas que desprenden del volcán, siguiendo los caminos del animal de montaña para atravesar parajes poco transitados y solo conocidos por los pobladores locales y seguro también por los nahuales de la montaña.

Así fue el caminar, comenzando desde Raíces(el pueblo más alto de México, ubicado a 3,490 msnm), surcando diversos senderos que deslizan por la montaña para hacernos atravesar ríos, arroyos y bosques, oyendo entre la espesa vegetación la caída de cascadas. Atravesando diversos pueblos, donde sus pobladores se encontraban en sus labores diarias del campo, arreando borregos, haciendo la leña, acarreando los granos cosechados o labrando la tierra una vez más. En uno de esos pueblos, La Peñuela, hicimos la parada para hidratación.

Un andar bajo el friosol invernal, aquel que bajo las espigas del sol nos da sazón, pero en la sombra enfría hasta la sonrisa.

Un dorado atardecer nos despedía, sorprendiéndonos la espesa noche entre el andar por el bosque, el nocturno silencio rompíéndose por la aparición de la luna casi llena; el buho atravesándose en nuestro camino, sin miedo alguno ante nuestra presencia, solo volando de un lado a otro con una seguridad propia de sentirse el dueño del terreno que pisábamos.

Así la noche y el frío nos arrebató las ganas de seguir, 27km habíamos ya caminado pasando por comunidades rurales como San Miguel y San Francisco Oxtotilpan, pueblos matlazincas, predominantemente rurales dedicados a la siembra de papa y avena. Así hasta llegar a las faldas del cerro de Piedra Herrada, lugar que en estas fechas se vuelve el santuario de las mariposas monarcas, donde se asientan después de una larga migración desde el norte del continente. Hasta ahí seguimos por un extenso valle de pastizales, aunque al intentar atravesar aquel llano, lo que parecía un pantano que ante la poca visibilidad nos hizo desistir continuar nuestra ruta hasta donde era nuestro objetivo de acampar, por lo que improvisando el lugar de campamento dejamos que la noche nos arrullara y sin mayor opcion el frío fue la más cálida compañía de aquella nocturna aventura.

La niebla poco a poco nos fue cubriendo y aquel lugar pronto se transformó en un fantasmagórico paraje, mientras la luna llena en el cielo daba color al paisaje nocturno.

El frío parecía no dormitar que inquietaba al sueño nocturno, así hasta que la luz comenzaba a iluminar la casa de campaña. Hubiera deseado seguir acostado unas horas más, pero aún faltaba más de la mitad del camino, y en invierno hasta las hormigas y las cigarras saben que la luz del día hay que aprovecharla antes que el frío nocturno aparezca. Así que era tiempo para continuar con la aventurera, no sin antes comer algo para darle al cuerpo la energía necesaria para seguir dando un paso tras otro…

La noche afuera al parecer fue muy fría, pues el agua de las botellas ya se habían congelado y la escarcha sobre la casa de campaña y los pastizales eran indicios.

El Sol poco a poco nos iba descubriendo los harapos que cargábamos para suplir su ausencia.

Ya no llevaba agua, tenía la esperanza de encontrar un punto de abastecimiento, mismo que encontramos después de caminar 5km esa mañana. Así llegábamos a un paraje ecoturístico conocido como “Corral de Piedra”, lugar donde teníamos planeado acampar la noche anterior. Ahí pudimos surtirnos de agua, refrescos, jugos y chucherías, pues aún la fonda del lugar no abría. Unas quesadillas y café solo quedaban en suspiro, algunos compañeros optaban por esperar a que la leña ardiera en el brasero para hacer hervir el agua y calentar el comal, pero casi 30km nos esperaban, por lo que no era opción aunque el relajante lugar de Corral de Piedra invitaba y seducía para quedarse a acampar. Ahí sucumbí ante el dulce nectar de un licor de zarzamora producido por pobladores vecinos de Amanalco, que a pesar de ya no querer meter más peso, una botella de medio litro se coló a mi mochila.

En palabras del encargado del centro ecoturístico, ya poco nos faltaba para llegar a Valle de Bravo, los compañeros se animaban, pero no quise cortales aquel ánimo y solo dejé que la montaña hablara.

Seguimos nuestro andar, a lo lejos se divisaba el pueblo de Capilla Vieja. Un largo llano había que atravesar, donde algunos pastores se veían arreando a sus ovejas. Un arroyo dividía aquel pastizal, que hubo que rodearlo hasta encontrar un paso para poder internarnos en la montaña y continuar nuestro camino. Senderos y brechas fuimos avanzando, algunos compañeros ya se notaban cansados, no era para menos, cargando entre 15 y 20 kilos con ya varias decenas de kilómetros andados, era todo un esfuerzo, pero estaban ahí, por ese espíritu montañista y ese no se que, que fluye entre la sangre que nos hace palpitar la vida, para querer sentir, vivir la montaña.

Dos pueblos más atravesamos El Temporal y Castellano, para luego atravesar diversos terrenos de sembradíos y una brecha de montaña antes de poder llegar a la autopista.

Menos de 5Km nos faltaban para poder culminar la aventura, más de 54km caminados marcaba el GPS. La mente comodina y traicionera nos decía que pidiéramos ya un ride a Valle de Bravo, pero el corazón y espíritu de aventura nos impedía rendirnos. Ya solo era atravesar “Monte Alto”, para comenzar el último descenso hacia el pueblo mágico de Valle de Bravo. A las 6:00 p.m. llegábamos al portillo de Monte Alto, ahí uno de los guardabosques del lugar terminaba su guardia, que tuvimos suerte de coincidir y nos guió por una vereda para poder llegar hasta las primeras casas de Valle de Bravo. Donde nos despedimos de él y continuamos entre escalones y callejones hasta llegar al colorido centro de Valle de Bravo, donde la fiesta navideña se sentía por todas las calles, mientras los visitantes nos veían raro por nuestras fachas montañistas o quizá sorprendidos por nuestro olor a aventura.

Después de unos minutos de disfrutar de la algarabía del lugar, todos decidieron emprender el regreso, buena decisión, pues al llegar a la terminal de autobuses, con suerte pudimos encontrar el último autobús de regreso para la Ciudad de México, todos cansandos pero satisfechos después de no haberse dejado vencer y lograr el último paso para completar una aventura de montaña más, que sin duda quedará para el recuerdo…

Ruta GPS: