El equilibrio de Caminar la Montaña…

Caminar la montaña pareciera tan solo dar un paso tras otro, una acción tan sencilla que trata de no perder el equilibrio; caminar es  como un engrane que mueve las partículas internas para transformarlas,  un movimiento de transformación como el ciclo de la vida, donde comienzas es donde terminas, lo mismo que subes es lo mismo que tendrás que bajar, lo que inhalas es lo que tienes que exhalar, energía que has consumido es energía misma que quemarás; un ciclo, un equilibrio, un proceso tan sencillo que trata solo de dar un paso tras otro que al multiplicarse por miles de incansables pasos revolucionará tu materia para subir, bajar, vivir, transformarse.

Pero caminar no solo es un equilibrio de lo físico, también es un equilibrio de la no materia: tus pensamientos negativos transmutan mientras asciendes, tu esencia que asciende la montaña no es la misma que desciende, tus temores se transforman en retos, tú confort desaparece y se convierte en aventura, tú inconsciencia en consciencia, tus sueños en ensoñaciones, tú tranquilidad en emociones, tú dormitar en despertar, el ruido en silencio, lo comprensible en incomprensible,   tan solo un paso tras otro donde lo físico puede llevar a tu cuerpo hasta lugares donde el alma apresada pueda liberarse.

Un paso tras otro es un movimiento de equilibrio de tus estados físicos y no físicos.  Una caminata puede transformar tú miedo en paz y la paz en miedo, la exaltación en tranquilidad o la tranquilidad en exaltación, la soberbia en humildad o la humildad en soberbia, el desinterés en entusiasmo y el deseo en desinterés, solo un paso tras otro que convierte tus estados físicos y no físicos conforme subes y asciendes.

Un paso tras otro que transforma la materia y la no materia, siempre en equilibrio para poder continuar.

Phylevn

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